top of page

¿Qué amo cuando amo a Dios?

Leyendo el libro Confesiones de San Agustín, me encontré con un texto que tocó profundamente mi corazón. De manera natural nació en mí el deseo de transcribir estas líneas y compartirte una reflexión sobre lo que en ellas se expresa.


Textualmente, en el libro IX de sus Confesiones, san Agustín escribe:

“¿Y qué es lo que amo cuando yo te amo? No la belleza del cuerpo ni la hermosura del tiempo; no la blancura de la luz, tan amable a estos ojos terrenos; no las dulces melodías de toda clase de cantilenas; no la fragancia de flores, de ungüentos y de aromas; no el maná ni la miel; no los miembros gratos a los amplexos de la carne. Nada de esto amo cuando amo a mi Dios.


Y, sin embargo, amo cierta luz, y cierta voz, y cierta fragancia, y cierto alimento, y cierto amplexo cuando amo a mi Dios: luz, voz, fragancia, alimento y amplexo del hombre interior, donde resplandece en mi alma lo que no se consume comiendo, y se adhiere lo que la saciedad no separa. Esto es lo que amo cuando amo a mi Dios.”


Hoy, mientras el sacerdote compartía la homilía en la misa de Navidad, explicaba qué es lo que Dios quiere para el ser humano. Y entonces surgió en mí una pregunta:

¿cómo puede Dios querer algo, si lo tiene todo?, si nada se mueve sin su voluntad. Y, por otro lado, si Dios es todo y está en todo… ¿quién es Él? Una respuesta profunda llegó horas más tarde, mientras retomaba mi lectura diaria. Esa respuesta me fue revelada a través de san Agustín, quien me ayudó a comprender un poco más el misterio de Dios.

Cuando avanzamos por el sendero de la espiritualidad y de la conciencia, poco a poco comienza a llegar la luz. He descubierto que cada vez necesito más estar aquí: en el servicio, en la devoción, en la entrega de mi vida a Dios.

Pero entonces vuelve la pregunta: ¿quién es Él? Si Él está en mí, ¿al entregarle mi vida me estoy entregando a mí mismo?


San Agustín dice que Dios es un cúmulo de muchas cosas: cierta voz, cierta fragancia, cierto alimento que el corazón recibe cuando se vive al servicio de Él. No es algo externo, sino una experiencia interior que nutre, sostiene y abraza.


Especialmente en este día en que celebramos la Navidad —cuando tantas emociones afloran y recordamos a quienes ya no están con nosotros— estas palabras han sido un bálsamo para mi corazón. Me recuerdan por qué sigo caminando con firmeza.

Hay un canto que en su inicio dice: “Al servicio de Dios está mi espíritu; yo le canto a mi Padre porque Él me ama.”


No sé hasta dónde habré de llegar en este sendero que he emprendido, pero lo que sí sé es que, a cada paso que doy, sigo viendo y sintiendo las señales de Su presencia. Y cada señal, cada susurro, cada aroma, me hace sentir que estoy en casa… y que nunca me he ido realmente de ese lugar del que todos venimos y al que, tarde o temprano, habremos de regresar.


Erick Colibrí

 
 
 

1 comentario


Erick Delgado
26 dic 2025

Espero este post haya sido de tu agrado... déjame tu comentario para saber sobre que temas seguir compartiendo

Me gusta

©2021 por Erick Colibrí. Creada con Wix.com

bottom of page